jueves, enero 20, 2005
La Riqueza
Todos tenemos sueños utópicos basados en la riqueza: la deseamos pero, al mismo tiempo y de forma inconsciente, nos la negamos. Es mucho tiempo el que llevamos oyendo y “creyéndonos” cosas como: “la vida es dura”, “todo son deudas”, “el mundo está en crisis”...
Vivimos en un mundo en donde todos somos creados y creadores a la vez. La riqueza estará en nosotros en el momento en que decidamos abrirnos a ella. La abundancia es consustancial con la naturaleza humana. Al comprender esta realidad y ser conscientes que en la naturaleza todo está a nuestro alcance, estaremos en la dirección adecuada.
Eliminemos de nuestro pensamiento toda creencia falsa que nos impide progresar y pensemos que las cosas no suceden por cuestión de suerte o del destino sino que somos nosotros quienes estamos provocando que las cosas sucedan. Por tanto, vamos a proyectar nuestra mejor energía para materializar nuestros mejores deseos.
¿Cómo conseguir este “milagro”? Es muy sencillo. Hay un campo de posibilidades y oportunidades inmenso. Estamos capacitados para cualquier cosa y debemos creerlo si las queremos aprovechar. Quien va a dictarnos los pasos es nuestro corazón que a través de la intuición nos dará a conocer las opciones mejores. Pero ¿cómo reconocerlas? Tenemos que estar abiertos y alerta o lo que es lo mismo: Confiados y atentos.
Si es tan sencillo, ¿porqué no se apunta a ello todo el mundo? Pues, aunque parezca contradictorio, ¡por miedo a obtenerlo! Nos quejamos de nuestra situación pero, a la vez, nos agarramos a ella porque, aunque no nos guste, es la única que conocemos y tememos a lo desconocido, al cambio.
Cada uno de nosotros ha venido a este mundo a realizar un camino distinto y sólo cada uno puede saber cual es su propio camino. Reconocerlo y seguirlo nos ha de proporcionar todo cuanto anhelamos, pues LA FELICIDAD ES EL CAMINO.
Vivimos en un mundo en donde todos somos creados y creadores a la vez. La riqueza estará en nosotros en el momento en que decidamos abrirnos a ella. La abundancia es consustancial con la naturaleza humana. Al comprender esta realidad y ser conscientes que en la naturaleza todo está a nuestro alcance, estaremos en la dirección adecuada.
Eliminemos de nuestro pensamiento toda creencia falsa que nos impide progresar y pensemos que las cosas no suceden por cuestión de suerte o del destino sino que somos nosotros quienes estamos provocando que las cosas sucedan. Por tanto, vamos a proyectar nuestra mejor energía para materializar nuestros mejores deseos.
¿Cómo conseguir este “milagro”? Es muy sencillo. Hay un campo de posibilidades y oportunidades inmenso. Estamos capacitados para cualquier cosa y debemos creerlo si las queremos aprovechar. Quien va a dictarnos los pasos es nuestro corazón que a través de la intuición nos dará a conocer las opciones mejores. Pero ¿cómo reconocerlas? Tenemos que estar abiertos y alerta o lo que es lo mismo: Confiados y atentos.
Si es tan sencillo, ¿porqué no se apunta a ello todo el mundo? Pues, aunque parezca contradictorio, ¡por miedo a obtenerlo! Nos quejamos de nuestra situación pero, a la vez, nos agarramos a ella porque, aunque no nos guste, es la única que conocemos y tememos a lo desconocido, al cambio.
Cada uno de nosotros ha venido a este mundo a realizar un camino distinto y sólo cada uno puede saber cual es su propio camino. Reconocerlo y seguirlo nos ha de proporcionar todo cuanto anhelamos, pues LA FELICIDAD ES EL CAMINO.
La Vida
En la vida andamos a tientas: Un sinfín de interrogantes nos invade.
¿Cuál es nuestro verdadero objetivo en este mundo?
¿Porqué son tan complicadas las cosas?
¿Es necesario tanto esfuerzo para acabar en nada?
¿Dónde encontrar respuesta al sin-sentido de la vida?
¿Hay alguna forma de encararlo todo de manera lógica?
¿Qué debemos hacer para ver un poco claro?
¿Cómo enfocar nuestra vida de cada día?
¿Dependen de cada uno de nosotros los que nos rodean?
Y así podemos seguir planteándonos preguntas y más preguntas que nos inquietan y nos dejan frustrados muchas veces.
En primer lugar, nos hemos de situar al margen de prejuicios y dogmas para poder acercarnos con provecho a todas esas cuestiones y a todas cuantas nos afecten o preocupen.
En principio, estaremos de acuerdo en admitir que el sentido de la vida es cosa de cada cual. Dicho de otro modo: nuestra propia vida será como decidamos que sea y nada ni nadie podrá impedirlo si nosotros no lo permitimos o aceptamos.
Los condicionantes o circunstancias que van surgiéndonos son los medios que nos facilita la VIDA para permitirnos progresar, evolucionar. Si así lo consideramos, cualquier cosa que nos suceda la acogeremos como el germen de una nueva situación, como la oportunidad de lograr un nuevo avance, una mejora en nuestra percepción y en nuestro nivel de conciencia que nos irá dando respuesta a muchos de nuestros interrogantes.
La elevación de la vida consciente supone un transitar suave por la misma al tener claras muchas cosas que de otro modo se nos presentan confusas, cuando no tergiversadas.
Si quieres puedes contactar al e.mail: jovianalanda@hotmail.com
¿Cuál es nuestro verdadero objetivo en este mundo?
¿Porqué son tan complicadas las cosas?
¿Es necesario tanto esfuerzo para acabar en nada?
¿Dónde encontrar respuesta al sin-sentido de la vida?
¿Hay alguna forma de encararlo todo de manera lógica?
¿Qué debemos hacer para ver un poco claro?
¿Cómo enfocar nuestra vida de cada día?
¿Dependen de cada uno de nosotros los que nos rodean?
Y así podemos seguir planteándonos preguntas y más preguntas que nos inquietan y nos dejan frustrados muchas veces.
En primer lugar, nos hemos de situar al margen de prejuicios y dogmas para poder acercarnos con provecho a todas esas cuestiones y a todas cuantas nos afecten o preocupen.
En principio, estaremos de acuerdo en admitir que el sentido de la vida es cosa de cada cual. Dicho de otro modo: nuestra propia vida será como decidamos que sea y nada ni nadie podrá impedirlo si nosotros no lo permitimos o aceptamos.
Los condicionantes o circunstancias que van surgiéndonos son los medios que nos facilita la VIDA para permitirnos progresar, evolucionar. Si así lo consideramos, cualquier cosa que nos suceda la acogeremos como el germen de una nueva situación, como la oportunidad de lograr un nuevo avance, una mejora en nuestra percepción y en nuestro nivel de conciencia que nos irá dando respuesta a muchos de nuestros interrogantes.
La elevación de la vida consciente supone un transitar suave por la misma al tener claras muchas cosas que de otro modo se nos presentan confusas, cuando no tergiversadas.
Si quieres puedes contactar al e.mail: jovianalanda@hotmail.com